domingo, 17 de febrero de 2013

Abradabra. Del poder transformador de la palabra


“Lenguaje emprendimiento y liderazgo. Las organizaciones entendidas como sistemas conversacionales” fue el título de la conferencia de Rafael Echeverria, fundador de Newfield Consulting este 1 de febrero en la Universidad de Deusto.

Más de veinte años después de haberme graduado en filología en Deusto, mi amor por el lenguaje adquirió una nueva dimensión. Escuché lo que hubiera cambiado radicalmente mi experiencia en la universidad pero en 5 años de carrera ni se mencionó: que el lenguaje es creador de realidad. Que aprendiendo a conversar excelentemente vamos transformando lo que somos. Que así vamos creando un nuevo paradigma de ser humano cuya evolución se basa en el cuidado consciente de todas las relaciones.

Lenguaje, conversaciones, emprendimiento, aprendizaje, liderazgo, sostenibilidad y espiritualidad se fueron entrelazando bellamente en la charla de Rafael, que aquí os resumo en parte.

Según Rafael Echeverria, la humanidad se encuentra en un momento de crisis en el plano ético, caracterizada por la creciente dificultad para encontrar sentido a nuestra vida y vivir juntos en armonía y satisfacción. El problema, es que la ética guarda una concepción de nosotros mismos que fue útil, pero ahora está anticuada. Nuestra noción del ser y de lo que somos como algo fijo e inmutable, enfatiza la razón y las ideas y desestima el papel del cuerpo y las emociones. Esta concepción alienta una resignación en nuestra forma de conducir la existencia y nos desconecta del poder transformador que tenemos, llevándonos al sin sentido, al no ser.

La realidad nos dice ahora que el mundo y nosotros mismos estamos en permanente transformación y que en este nuevo paradigma transformador tenemos que dar una importancia fundamental a la acción humana. Para ello, tenemos que poner especial atención al lenguaje como una dimensión esencial del ser humano en su vida cotidiana y un mecanismo esencial para cuidar y sostener nuestra vida.

La biología ha descubierto nuestra enorme plasticidad neuronal y ha concluido que nuestro sistema nervioso se modifica con cada experiencia vivida. Los seres humanos somos seres dialógicos, en permanente conversación con nosotros mismos y el mundo. Lo fundamental es comprender que a través de esta conversación no solo expresamos, sino que creamos realidad. Si conocemos nuestras conversaciones con nosotros mismos, con los otros y con el misterio de la vida, alcanzamos niveles profundos del alma humana. Si queremos cambiar la realidad, podemos hacerlo, con el poder de la palabra.
Esta nueva mirada revoluciona nuestro concepto del lenguaje y a la vez amplía la definición de “acción”. Además nos da una dimensión porque nos indica las competencias conversacionales que nos van a posibilitar actuar transformadoramente.
  • Escuchar y escucharnos.
  • Saber emitir juicios fundados.
  • Crear entornos emocionales expansivos y cargados de posibilidades.
  • Pedir o hacer ofertas efectivas.
  • Ser impecables.
  • Resolver lo que no funciona y saber callar cuando hace falta.

Ni siquiera sabemos lo competentes que somos en estas competencias ya que no forman parte de nuestros programas de formación. Sin embargo, lo comprometen todo porque son transversales y son las únicas resistentes a la obsolescencia causada por la vertiginosa aceleración tecnológica en la que vivimos. Pero principalmente, porque son las competencias clave en los procesos de emprendimiento, aprendizaje, liderazgo y transformación. 

Nuestros dos nuevos desafíos ahora son; el emprendizaje, es decir, participar en la transformación, y el aprendizaje, es decir, el cultivo de nosotros mismos y de nuestro entorno. Pero además hemos de repensar la espiritualidad desde una perspectiva totalmente distinta, ya que ésta es una crisis del sentido de nuestra sociedad y de la religiosidad. Necesitamos un Dios con el que podamos encontrarnos.

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