sábado, 23 de febrero de 2013
La era Co
Nos encontramos inmersos en un nuevo paradigma, o eso al menos dicen los expertos, y entre ellos filósofos como Daniel Innerarity, vocación/profesión totalmente denostada, pero a mi modo de ver fundamental porque, no solo descubre, destila y narra lo que nos da sentido como humanos en cada época, sino que lo anticipa.
El mundo ha cambiado en todos los ámbitos: personal, laboral. Ha cambiado la forma de aprender y entender la realidad, de hacer negocios, de emparejarnos y sobre todo, ha cambiado nuestra forma de relacionarnos. No estamos hablando de un simple cambio técnológico, sin del comienzo de una época revolucionaria: la era Co.
Co significa unión, participación, compañía. Gracias a la hiperaceleración provocada por la constante innovación tecnológica, estamos sobreexpuestos, lo que por un lado nos conecta y acelera exponencialmente la innovación y el cambio, y por otro nos hace terriblemente vulnerables a los ataque de cualquier agente externo. Detrás de ambos comportamientos están las dos fuerzas que nos mueven, la confianza y el miedo. La era co se caractería entonces por dos conceptos co-dependientes: colaboración y corresponsabilidad.
Traducido a ejemplos de realidad, corrupción (acción u efecto de corromper, del lat. corrumpĕre) es la palabra que empieza por co más oída últimamente. Y eso nos lleva inevitablemente a concluir que la corrupción que sufrimos no es un fenómeno aislado, anecdótico y fácilmente extirpable. Porque todos hemos colaborado, porque somos corresponsables y porque exigirá de todos nosotros un cambio radical de mentalidad.
Estamos en la era Co, pero con un desfase de niveles. A nivel moral no ha llegado todavía el cambio de paradigma, pero o llega pronto o inevitablemente sufriremos grandes consecuencias.
Como dice Daniel en su post la humanidad amenazada
"Debemos aprender una nueva gramática del poder en un mundo que está constituido por más bienes y males comunes que por intereses propios. Estos no han desaparecido, por supuesto, pero resultan indefendibles fuera del marco del juego común en el que todos estamos implicados. Mientras que el antiguo juego del poder promovía la protección de lo propio y la despreocupación por lo ajeno, la superexposición obliga a mutualizar los riesgos, a desarrollar procedimientos cooperativos, a compartir información y estrategias."
Tener, no tenemos más opciones, pero ¿estamos dispuestos?. Porque en el fondo, no se trata más que de eso. De querer cambiar.
Como decía mi anterior post, "aprendiendo a conversar excelentemente vamos transformando lo que somos y vamos creando un nuevo paradigma humano basado en el cuidado consciente de todas las relaciones. Nuestros dos nuevos desafíos ahora son; el emprendizaje, es decir, participar en la transformación, y el aprendizaje, es decir, el cultivo de nosotros mismos y de nuestro entorno."
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